6 reglas a seguir para incentivar la buena alimentación en tu hijo

Muchas mamás y papás enfrentan dificultades con sus hijos a la hora de sentarse a la mesa, porque éstos rechazan los alimentos o no tienen una buena disposición en el momento de la ingesta. Es todo un aprendizaje y requiere de mucha disciplina y dedicación, tanto para respetar horarios fijos de comidas como para planificar una dieta equilibrada.

Es importante tener en cuenta que si durante la etapa de los tres primeros años de vida, enseñamos al niño a relacionarse sanamente con la comida, podemos pensar que va a tener una vida de joven y adulto saludable.

La alimentación es un hábito fundamental desde la infancia y tiene una relación directa con la salud y el bienestar de una persona, permitiendo que el cuerpo pueda realizar todas sus funciones metabólicas, mantenerse activo y pueda crecer, sobre todo en el caso de los niños. Cuando hablamos de alimentación, no sólo nos referimos a la ingesta de alimentos, sino también a la nutrición, es decir, el balance y las cantidades de los grupos de alimentos que consumimos diariamente.

Hay dos grandes grupos nutrimentales: los macronutrientes, que son carbohidratos, proteínas y grasas y los micronutrientes, que incluyen todas la vitaminas y minerales. El primer grupo proporciona a nuestro cuerpo la energía suficiente para funcionar y los segundos permiten que se regenere y son vehículos para el correcto funcionamiento metabólico.

Además, en México se ha desarrollado lo que se conoce como “el plato del buen comer”, una guía de alimentación que forma parte de la Norma Oficial Mexicana para la promoción y educación para la salud en materia alimentaria, la cual establece criterios para la orientación nutritiva.

De acuerdo con esta norma, en cada una de las tres comidas principales del día, que son desayuno, comida y cena, deben estar presentes los tres grupos principales de alimentos: frutas y verduras; leguminosas y alimentos de origen animal y lácteos; y finalmente el grupo de los cereales, incluida la papa, el camote y otros alimentos con almidón. Además, en los niños se acostumbran dos colaciones pequeñas, de preferencia con fruta o verdura.

Hay seis reglas importantes que como padres podemos aplicar para fomentar una buena relación con la comida en nuestros hijos:

  1. No premiar ni castigar con comida. Muchos padres dan dulces como premio a sus hijos o no los dan como castigo, a veces es otro tipo de comida o alimento el que es utilizado como mecanismo de negociación, para convencer al niño o incluso para que esté tranquilo.
  2. Proveer variedad de opciones. Cuando el niño o niña rechace algún alimento, ya sea por textura, por color, por olor o por sabor, no por eso debemos dejar de ofrecérselo. Hay que intentar que continuamente estén probando nuevos alimentos.
  3. No sustituir un plato rechazado por otro que sabemos sí le gusta. Si el niño aprende esta condición de que, al rechazar un alimento, le dan lo que quiere, entonces va a rechazarlo de nuevo. Es preferible no rogar al niño para que lo coma y simplemente retirarle el plato y ofrecerle los demás alimentos planeados, incluyendo el postre.
  4. No alargar demasiado el tiempo de las comidas. Prolongar el momento de la ingesta hace que los niños que no están muy interesados por la comida pasen mucho tiempo ahí y tarde o temprano se genera una discusión.
  5. No dejarse manipular por los niños con la comida. A veces, las mamás o papás pueden sentirse ofendidos o agobiados cuando el pequeño no quiere comer y piensan que el niño los está rechazando y le dan una interpretación emocional a la comida. En este sentido, es recomendable mantenerse ecuánimes y tranquilos en el proceso de que los niños aprendan a comer.
  6. Las palabras mueven, pero los ejemplos arrasan. El ejemplo es lo más importante y si nosotros queremos que nuestros hijos tengan hábitos alimenticios saludables, primero lo tenemos que tener nosotros. Todos los hábitos de los padres, se transmiten como modelaje a los hijos. Lo primero que nos debemos preguntar es si somos un buen modelo y si fomentamos en ellos una vida saludable.

Junto con la alimentación, es importante también el ejercicio, tanto planificado como el juego, considerado esencial para los pequeños. Con la cuarentena hay un riesgo de aumento en el sedentarismo, especialmente en los niños. Por eso, es recomendable que continúen con sus talleres extracurriculares.

Estos talleres para después de la escuela deben promover siempre las actividades físicas y estéticas, que se descuidan mucho en el trabajo académico, como son Aikido, ballet, yoga y baile coreográfico y, además, son recomendables otros talleres adicionales como robótica o habilidades del pensamiento.

 

Erika de la Fuente (erika)

Directora Ejecutiva de SEDI, donde colabora desde el año 2000. Graduada como Médica Cirujana por la UNAM, con amplia experiencia en Medicina Pediátrica y de Familia. Su mayor interés es el bienestar integral de los niños en la primera infancia y de sus familias.

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