Ayúdalos a desarrollar su máximo potencial

Tanto en el ámbito personal, como el profesional, la socialización y el óptimo manejo de las emociones forman una amalgama que ayuda a dar buen cauce a los retos del día a día, a gestionar relaciones y negociaciones que nos ayudan a cumplir objetivos comunes y hasta cumplir metas personales. Estas son habilidades que parecen propias de la vida adulta, pero son pilares que se forjan desde la infancia.

Uno de los principales puntos a considerar es generar en los niños autoconfianza, esto los hará personas seguras de sí mismas y capaces de desarrollar su máximo potencial para lograr sus propios objetivos o metas en común. ¿Cómo hacer que crean en sí mismos sin caer en el límite de ser egoístas?

Una buena estrategia es transmitir mensajes para hacerles saber y hacerlos conscientes que:

  • Son amados
  • Hay límites aceptables en su comportamiento
  • Hay consecuencias al salir de esos límites
  • Vivimos en un mundo lleno de otras personas y todos merecen nuestro respeto
  • No siempre se van a cumplir los deseos
  • Hay que compartir todos los recursos

Estos conceptos tienen que ver con valores como la empatía, la paciencia, perseverancia y sentido de comunidad.

La disciplina personal, en este caso, tiene que ver con la implementación de hábitos para el cumplimiento de actividades diarias como la higiene personal, la comida, el sueño y la actividad física, acciones que son necesarias para la salud y el bienestar, y que, por lo mismo, necesitan un orden y una programación.

Por su parte, la autorregulación tiene que ver con lo que en términos de psicología se conoce como manejo efectivo del comportamiento impulsivo, como en el caso de los berrinches, esto es ayudar a los niños a lograr dar un buen cauce a sus emociones cuando se sienten frustrados, enojados o llenos de rabia. Trabajar en estos aspectos les ayuda a afrontar diferentes circunstancias desde un ángulo propositivo.

Otro de los elementos que entran en esta amalgama es lo que llamamos el manejo efectivo de la gratificación demorada: esto es aprender a ser pacientes y perseverantes. Desarrollar estrategias para aprender a esperar, es una habilidad que los niños pueden desarrollar mediante el ejemplo y ayudándoles a comprender el tiempo que conlleva cada proceso.

Recordemos que el máximo potencial de nuestros hijos se forja desde su hogar y desde los primeros años de vida. Si logramos formar niños que se comuniquen eficazmente, hábiles en el manejo de sus emociones y capaces de ver los retos como oportunidades, tendremos adultos con una vida plena, donde el éxito será más alcanzable.

 

Patricia De la Fuente (paty)

Directora General y fundadora de SEDI. Paty es especialista en educación y desarrollo infantil con más de 40 años de experiencia. Pionera en la implementación de centros de desarrollo infantil en el país, convencida de brindar una educación oportuna e integral a los niños en la primera infancia.

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